Hace un tiempo Canonical lanzó el servicio de almacenamiento de archivos que se integra a Ubuntu: Ubuntu One. Luego de algunos días de espera, he recibido mi invitación a Ubuntu One y no ha quedado otra opción que probarlo y escribir acerca de mi experiencia con el servicio.
Luego de recibir la invitación por email me dispuse a registrarme, a activar el servicio y luego a instalar la aplicación. Me sorprendió la facilidad de este proceso: simple y rápido. Con solo un par de clicks ya estaba instalando la aplicación que por defecto está diseñada para Ubuntu Jaunty, pero como soy un aficionado a lo nuevo, entonces tengo Ubuntu Karmic. A pesar de la diferencia de versión no hubo mayor problema para hacer la instalación que se realizó desde la consola con un simple comando: dpkg.
El tutorial de Ubuntu One está hecho para dummies, así que no creo que nadie encuentre mayores dificultades para hacerlo funcionar.
El único inconveniente que presenté al momento de la instalación fue la identificación del PC en el servicio, pues mi navegador por defecto es Chromium y por alguna razón no podía realizar el proceso de forma exitosa , pero luego de abrir la página con Firefox 3.5, todo fue un éxito, digité la clave de mi súper usuario (ni siquiera la de Ubuntu One, éste la detecta automáticamente) y voilà, ya tenía activado el servicio en mi equipo.
Lo primero que me llamó la atención fue que se integra a la perfección con el sistema operativo: es como un directorio más, pues en principio llegué a pensar que era un cliente FTP más o similar. Partiendo de ese hecho me dispuse a realizar la primera prueba de rigor: el envío de archivos. Vaya tremenda sorpresa, al comprobar que el proceso consumió todo el ancho de banda disponible y subió en un abrir y cerrar de ojos. Podría pasar desapercibido el hecho de ser un disco duro en Internet. Luego de copiar y eliminar algunos archivos me dispuse a abrir uno desde el “nuevo directorio”, y vaya que fue totalmente transparente y a la velocidad de la luz. Toda esta maravilla se debe a que Ubuntu One es en realidad un sistema que realiza en segundo plano las actualizaciones o modificaciones a los archivos que realicemos, es decir, se crea un archivo y en realidad éste es creado en el disco duro, a medida que trabajamos en él un sistema de sincronización realiza actualiza los cambios en el servidor de Ubuntu One; interesante, no? ¿Conclusiones? No se diga más: me paso a Ubuntu One, e incluso en breve estaré pasándome al servicio pago aunque me parece ligeramente costoso comparado con la competencia, pero por esa “velocidad”, transparencia e integración con mi ubuntu actual, vale la pena.
Ubuntu One es una aplicación y un servicio de almacenamiento operado por Canonical Ltd y actualmente en beta privada.
El servicio permite a los usuarios almacenar y sincronizar archivos entre computadores. Ubuntu One tiene una aplicación cliente que corre solamente en Ubuntu 9.04 (aunque lo he hecho correr en mi equipo con Ubuntu Karmic Beta 3). Una cuenta gratuita ofrece 2GB de espacio de almacenamiento. Los usuarios pueden actualizarse a 10GB pagando una mensualidad de $10 USD.
Para poder participar del servicio de Ubuntu One se requiere una invitación.
Existen servicios similares como Dropbox, Box.net, Mozy, Wuala y Humyo, pero solo Dropbox se integra al sistema operativo como lo hace Ubuntu One.